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miércoles, 16 de julio de 2025

16 DE JULIO DE 2025. SEGUNDO AÑO SIN LA VIRGEN DEL CARMEN


     Hoy el silencio lo llena todo. Que distinto a aquellos años, no hace tantos, cuando en este día las campanas enloquecidas llenaba las calles del barrio, anunciando a sus vecinos que era el día grande, porque era el día del Carmen

    Día para el que se habían preparado los vecinos desde el 7 de julio, con dos novenas la grande a la que acudía gente de todo el pueblo y la de las mujeres del barrio, a la que sólo acudían las vecinas de estas calles y sin necesidad de cura o fraile oraban, encontrándose con su vecina

    Y eran las mismas que cuando el sol amanecía procesionaban aquella virgen pequeñita que nunca llevaron los hombres y siempre eran ellas en el rosario de la aurora, sus portadoras, mientras gozosos cantaban las campanas. La primera misa a la que acudiamos muchos de los vecinos de aquel barrio, que ahora ya ha perdido su identidad. Y aquí un recuerdo, el del chocolate caliente con bizcocho con el que las monjas me invitaban por haber sido monaguillo en aquella novena y en aquel temprano rosario.

    A media mañana la iglesia volvía a llenarse de incienso, las gentes del Valle y los piedrahitenses acudían a la misa mayor. En el portalillo la mesa de recuerdos esperaba que los devotos compraran estampas, medallas, escapulario. Y ante aquella mesa, dos mujeres  Visi o Anim encargadas de la venta. Tras la misa la iglesia no cerraba, cómo iba a cerrar si en esa tarde las vecinas que ya no vivían en el barrio acudían para encender una vela o rezar un ave María ante la imagen. Era jornada de recuentros. Que, de nuevo, las campanas invitando a la alegría llamaban a los piedrahitenses a la procesión, hora de abrazos, de oración, acompañando los vecinos a su Madre hasta la parroquia. Recuerdo un año que las monjas no pusieron bien los anillos que la Virgen llevaba en sus manos y en la calle Alhondiga, los cargadores bajaron la imagen para que pudiera despojarte de aquellas alhajas que iba a perder y eran las ofrendas de vecinos y devotos. La salve en la Parroquia y, de nuevo, a la clausura.

    Cuantos recuerdos que en esta tarde vuelven una y otra vez, frente al silencio de la espadaña, sabiendo, que por segundo año, no podremos encontranos con ella y con aquellos que se fueron y nos enseñaron a amar a la Virgen del Carmen. Y que todos los años, mientras orabamos ante ella recordábamos, mientras las campanas con gozo anunciaban la fiesta. Volverá algún día a su barrio la Virgen del Carmen ? 

MI RINCÓN

     Por si me queda mucho o poco tiempo, por si suena la música y me requiere, la vieja dama, el baile prometido; para esa hora, para ese m...